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María Elena Balán/ Arca de cubania

VIGENCIA MARTIANA: 45 AÑOS DE LA ENSEÑANZA ESPECIAL EN CUBA

VIGENCIA MARTIANA: 45 AÑOS DE LA ENSEÑANZA ESPECIAL EN CUBA

Por María Elena Balán Saínz 

La vigencia del pensamiento pedagógico de José Martí es indiscutible en nuestro país. Entre las variadas facetas de su vida y obra ocupa un lugar destacado el tema de la educación, con sus diversos matices. Llama la atención que nuestro Héroe Nacional tuviera, inclusive, entre sus proyecciones, la enseñanza especial, una tarea a la que nuestra Revolución ha dado particular importancia y de la que en este enero se cumple el aniversario 45 de su inicio en Cuba.

En un artículo referido a la escuela para sordomudos, el Maestro imprimió una carga de poesía y ternura, tal como demuestra este fragmento que presentamos  a continuación: “Nacidos como cadáveres, el amor los transforma, porque la enseñanza a los sordomudos es una sublime profesión de amor.

El profesor de convierte en madre, la lección ha de ser una caricia; todo niño lleva en sí un hombre dormido”.En la Revista Universal, de México, en noviembre de 1875, José Martí escribió un conmovedor artículo sobre la enseñanza de los sordomudos, en el cual expresaba: “Antes lo hemos dicho: más que la enseñanza, en esta escuela ha de profesarse el amor”.

Según su valoración, es esa íntima relación entre el estudiante discapacitado y su maestro lo que permite que todo el manantial de ternura brote y llegue a aquel niño el más valioso mensaje educativo. El profesor debe promover en esos alumnos el sentido de la creación, ya sea vinculándolos a una huerta o un jardín, porque al decir de Martí el hombre está sujeto a la tierra con terribles raíces, y los sordomudos están aún más sujetos que nosotros.

Aman mucho a las flores, tan arraigadas como ellos, destacó el Apóstol.La sensibilidad humana de José Martí lo llevó a sentir un interés muy personal por aquellos niños que requerían de una enseñanza especial.

En el siglo XIX enunció ideas, luego materializadas con el proceso revolucionario iniciado el 1ro de enero de 1959.Un vuelco sufrió desde entonces ese tipo de educación, que lejos de constituir un sistema sólo contaba con 15 centros o instituciones pequeñas, cuya matricula era de unos ciento treinta y cuatro alumnos.

Más que apoyo estatal, esas escuelas tuvieron el patrocinio, antes de 1959, de personas humanitarias. La construcción de centros especializados en la enseñanza de alumnos con retraso mental, sordos, ciegos, hipoacúsicos, débiles de visión y con trastornos de conducta, ha sido una forma de realizar el pensamiento martiano por parte de un proyecto social sumamente humanitarista como el cubano.

PANCHITO, IMAGEN DEL HEROÍSMO JUVENIL

PANCHITO, IMAGEN DEL HEROÍSMO JUVENIL

Por María Elena Balán Saínz    

Al Capitán Panchito Gómez Toro es necesario situarlo, definitivamente, en el lugar que conquistó, más que por la dramática y simbólica coincidencia de su mortal caída, por sus servicios a la causa independentista.   Esta fue una de las razones que motivó al ya fallecido historiador de la Villa de Guanabacoa, Alberto Acosta Brito a escribir una biografía de ese mambí, que es viva imagen del heroísmo juvenil.  

 El Capitán Panchito, editado por la editorial Gente Nueva, está dedicado especialmente a las nuevas generaciones, que deben conocer más de este joven ejemplar.   En el volumen se destaca que Francisco Gómez Toro nació en el campamento La Reforma, en lo que es hoy la provincia de Sancti Spíritus el once de marzo de MIL 876.   

 Cuando tenía poco tiempo de nacido llegó a ese lugar el brigadier Antonio Maceo, quien se interesó por conocer el sexo del nuevo descendiente de Máximo Gómez y Bernarda Toro.  El Titán de Bronce mostró su regocijo al saber que era varón y cuando la madre le dijo que presentaba una pequeña imperfección en el pie derecho, el bravo mambí exclamó que  no importaba, porque el pie que necesita el guerrero para montar es el izquierdo.  

 De esa forma, el recio paladín alistaba en las históricas fuerzas mambisas, desde la propia cuna, al pequeño descendiente del Generalísimo. Tal parece que desde entonces, los destinos del veterano insurgente y Panchito quedarían enlazados para siempre. 

  Pasaron los años, y en una ocasión, cuando el campamento donde estaba Bernarda Toro fue atacado por las huestes españolas, Panchito –aun niño -, fue tomado en brazos por la morena Sixta, quien lo protegió y alimentó durante tres días con huevos crudos, encontrados ocasionalmente en la manigua.  

 UN JOVEN SERIO Y CABALLEROSO  

  Después del Pacto del Zanjón, el Generalísimo Máximo Gómez y su familia viajaron a Kingston, Jamaica, donde Panchito aprendió el inglés en el colegio Mister Lorenz, como parte de su formación educacional.   Luego pasaron a Santo Domingo y Gómez, recordando el campamento La Reforma, de Sancti Spíritus, donde nació Panchito, nombró a  la finca donde vivían de esa forma.  

 El joven y su hermano Máximo recibieron en Montecristi lecciones de renombrados educadores, como Enrique Loynaz del Castillo, luchador independentista cubano.            Cuando Panchito estaba en la finca La Reforma, ayudaba a su padre, quien decía que por su seriedad, juicio y el cariño que profesaba y recibía de los suyos, era como especie de un jefe de familia, a pesar de sus pocos años.

No fumaba, ni era aficionado al baile, aunque su atractiva figura y su caballerosidad le ganaban las simpatías femeninas.   Llegó a ser un buen nadador y un diestro jinete. Tenía a su vez, un gran dominio de la contabilidad y manejaba con facilidad los asuntos comerciales de la firma donde trabajaba.  

A Panchito le gustaba mucho la lectura y prefería los temas filosóficos, lo que demuestra su profundidad de análisis. 

AFINIDAD CON MARTI Y MACEO 

   Un hecho importante en la vida de Panchito Gómez Toro fue conocer el 11 de abril de 1892 a José Martí, en la finca La Reforma, en Santo Domingo. Las simpatías que surgieron entre nuestro Héroe Nacional y el hijo del Generalísimo se afianzarían durante el tiempo que, posteriormente, estuvieron juntos, trabajando a favor de la Guerra Necesaria.  

 Con 18 años de edad, Panchito viajó a Nueva York, junto a su padre y se quedó en esa ciudad para servirle de ayuda y compañía al Maestro, en  un peregrinar por las ciudades norteñas, transmitiendo la necesidad de organizar la lucha.   Martí reconoció los méritos del bisoño luchador, y le expresó a Gómez en una carta que era como si le hubiera devuelto al hijo que había perdido.  

Cuando el Generalísimo y el Apóstol se embarcaron para Cuba en 1895, Panchito quería acompañarlos, pero lo disuadieron de aquella idea.   Pasado un tiempo, cuando ya Martí había caído en Dos Ríos, el joven llegó a tierras pinareñas en el barco Tres Amigos, y el Lugarteniente General Antonio Maceo se asombró de que el niño que conoció en el campamento La Reforma, acabado de nacer, ya fuera un hombre de esa talla.  

Alistado en las tropas del Titán de Bronce, Panchito participó en los combates de Ceja del Negro, Manaja, Tumbas de Estorino,  Loma China, El Rubí y Bejerano, donde fue herido en un brazo.  Sumaba ya 14 acciones combativas, cuando ocurrieron los hechos de San Pedro el siete de diciembre de 1896. 

 Ese sería el lugar donde Panchito Gómez Toro daría la mayor prueba de estoicismo y valentía, al morir cuando trataba de rescatar el cadáver de Antonio Maceo, con quien pasó a la historia para siempre.   

UNA MUJER EN EL JARDÍN

UNA MUJER EN EL JARDÍN

Por María Elena Balán

Después de la española María Zambrano, fue Dulce María Loynaz la segunda mujer en obtener el Premio Cervantes de Literatura. Esta insigne cubana fue reconocida como un alto exponente del intimismo post-modernista.

Destacada por su poesía y su prosa, resultó sin dudas su novela Jardín la que más fama le dio. La obra fue inspirada en la antigua casona de la barriada capitalina de El Vedado, cerca del mar, en la que Dulce María, junto a sus hermanos Flor, Enrique y Carlos Manuel, pasó momentos inolvidables de su vida.

En ese sitio surgieron sueños y añoranzas, siempre recordados por esta mujer singular. Quienes la conocieron más de cerca destacan que tras su aparente hermetismo guardaba una dulzura y una afabilidad extraordinarias.

Hija del general de la guerra de independencia Enrique Loynaz del Castillo, Dulce María nació a principios del siglo XX, el 10 de diciembre del año 1902.

Además del Premio Cervantes, considerado como el Nobel de las letras de la lengua española, obtuvo el Nacional de Literatura en 1987. Tuvo el privilegio de relacionarse con personalidades del arte y las letras como Federico García Lorca, Gabriela Mistral, Juan Ramón Jiménez y José Lezama Lima, entre otros.

Dulce María Loynaz llegó a representar una figura muy querida y respetada, no sólo en Cuba, sino en otros países como España. Ubicada cronológicamente en la Generación de Poetas de la década del 1920, fue sin embargo, una creadora que tuvo siempre su pluma activa y nos legó un preciado tesoro literario.

Actualmente se le rinde homenaje permanente con un Cnetro que lleva su nombre, ubicado en la calle 19, en El Vedado, La Habana, donde vivió los últimos años de su fructífera vida.

 

AÑO NUEVO, VIDA NUEVA

AÑO NUEVO, VIDA NUEVA

Por María Elena Balán Saínz  

Casi sin excepción, cuando comienza un nuevo año cada persona se propone alcanzar o consolidar un logro personal o en beneficio de la familia, su centro laboral o de la propia sociedad en la que vive.   

Es muy socorrida la frase de Año nuevo, vida nueva, en su más amplia acepción. Esta máxima puede incluir desde la renovación de la pareja, el cambio para un trabajo con mejores dividendos, la conclusión de la preparación profesional, la adquisición de un artículo para el hogar o hasta una permuta.  

Lo principal es que, afianzados en nuestra autoestima, aspiremos a nuevos propósitos, a metas superiores que nos conduzcan a esforzarnos más, a luchar por llegar a lo que tanto deseamos.   Esa pizca de optimismo debe ser como el granito de pimienta que de razón a nuestra vida en el nuevo año.  

Ya los trescientos sesenta y cinco días del 2006 han transcurrido y vale la pena preguntarnos cuáles serán los deseos personales que nos plantearemos para el 2007. 

  Si no lo has hecho te invitamos a que medites un poco y pienses en aquello que puede mejorar la calidad de tu vida y luches por ese objetivo.   Es feliz quien tiene algo que lo estimule a seguir adelante, tanto en su profesión, en sus aspiraciones íntimas o en su contexto familiar.  

Entre los propósitos para el 2007 puede haber desde el más pequeño deseo, que abarque algo espiritual, hasta aquel que implique mucha dedicación, por ejemplo en la esfera investigativa, intelectual o de la producción y los servicios. 

El nuevo año abre sus puertas, comienza una nueva etapa de trescientos sesenta y cinco días, con su infinidad de horas, minutos y segundos que podremos aprovechar o desperdiciar.

El tiempo marchará inexorablemente y de tu optimismo, perseverancia y laboriosidad dependerá en mucho, lo que el 2007 pueda depararte.   Sólo la muerte pone fin a la lucha individual contra las horas que pasan, pero ni ella significa el fin, pues perpetúan los genes que trasmitimos a los hijos y las hazañas que quedan para las futuras generaciones.

JOSÉ MARTÍ Y EL EQUILIBRIO DEL MUNDO

JOSÉ MARTÍ Y EL EQUILIBRIO DEL MUNDO

Ilustración pintura Esteban Machado inspirada en verso Yo soy un hombre sincero

Por María Elena Balán Saínz

 El despertar de la conciencia continental de José Martí, quien fuera un defensor de nuestra América ocurrió, según afirman algunos historiadores, durante el bienio de 1875 al 1877, durante una de sus estancias en México, país por el que sintió un entrañable cariño.

La hidalguía y el encanto de esa tierra le llegó al Héroe Nacional cubano a través de muchos amigos, que le conocieron cuando residió allí, o en su paso ya próximo a venir a la Isla a reiniciar la Guerra Necesaria en 1895.

Es muy conocida su amistad con Manuel Mercado, a quien muchos investigadores llaman el confidente de Martí. En su casa en México, contrajo matrimonio con la cubana Carmen Zayas Bazán, quien fue la madre de su único hijo Francisco José.

También sería Mercado el destinatario de la última carta que escribió el Apóstol de la independencia de Cuba, poco antes de morir en Dos Ríos, el 19 de mayo de 1895.En ese documento, que se considera como su testamento político, le confiesa al amigo la alegría de estar en el campo insurrecto porque al fin ya está  todos los días en peligro de dar su vida por su país y por su deber.

Pero sobre todo le explica la orientación antimperialista y continental de lo que consideraba la Guerra Necesaria.Su deber era “impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América”.

Se propuso frenar, con la libertad Cuba y Puerto Rico, el expansionismo norteamericano hacia América Latina, iniciado con el despojo a México de gran parte de su territorio.José Martí tenía el sueño de lograr una república que uniera su destino al de las demás naciones de nuestra América, llamadas a formar un frente común que impidiera las pretensiones imperialistas estadounidenses y sirviera de contrapeso para lograr el equilibrio del mundo.  

Un alerta a favor del equilibrio 

La idea martiana del equilibrio del mundo procede de su concepción de ese precepto como ley matriz esencial que rige tanto para la naturaleza, el espíritu, el arte, la ciencia, la economía, las relaciones sociales y la política.

Tanto en la carta inconclusa a Manuel Mercado como en el Manifiesto de Montecristi, firmado en marzo de 1895 junto al Generalísimo Máximo Gómez, se expresan ideas que destacan “la independencia de Cuba, nudo del haz de islas donde se ha de cruzar, en plazo de pocos años, el comercio de los continentes, es suceso de gran alcance humano, y servicio oportuno que el heroísmo juicioso de las Antillas presta a la firmeza y trato justo de las naciones americanas, y al equilibrio aun vacilante del mundo”.

Estudiosos de la obra martiana y de los acontecimientos contemporáneos en el orbe, como el Doctor Armando Hart estima al respecto que:“Hay quienes pueden pensar que se trata de una utopía irrealizable en nuestra época, puesto que las oligarquías norteamericanas alientan el terrorismo, especialmente el de Estado, y la guerra criminal contra los pueblos de menor capacidad defensiva, pero precisamente por eso es más necesario que nunca estudiar las sabias advertencias de nuestro Apóstol, que llevan implícito, por su realismo, un mensaje al pueblo norteamericano.

Así, refiriéndose a la contienda del pueblo cubano por su independencia señalaba que se hacía también para ´salvar el honor de la gran república del norte que en el desarrollo de su territorio –por desdicha, feudal ya, y repartido en secciones hostiles- hallará más segura grandeza que en la innoble conquista de sus vecinos menores´.

Hoy se requiere y se va logrando una nueva dimensión de la unidad latinoamericana y antimperialista que promulgó José Martí, cuyo pensamiento tiene plena vigencia.   

 

DUDAS Y MOTIVACIONES DE NELSON DOMÍNGUEZ

DUDAS Y MOTIVACIONES DE NELSON DOMÍNGUEZ

Por: María Elena Balán Saínz 

Situado por la crítica especializada en la primera línea de los pintores cubanos de esta época, Nelson Domínguez (Santiago de Cuba, 1947) se muestra cauto cuando le hablamos del tema. 

«Si así fuera, lo cual no es una consideración hecha por mí, no me ubicaría en ningún lugar. No me preocupan los lugares, pero creo que ser  artista es una responsabilidad individual que uno asume y que conlleva muchos sacrificios. La vida de un artista no es sólo ante su obra, sino también ante sí mismo, y cuando la gente espera mucho de uno, existe un compromiso de no defraudarla y sobre todo de no defraudarse uno mismo. Cada pintor tiene su proyecto de vida, pero su vida es parte de su obra. Mi máxima es y ha sido la duda y eso me motiva a buscar nuevas dudas.»

En su Galería de la calle de los Oficios número 166, en el centro histórico de La Habana Vieja, nos sumergimos en ese mundo de dudas, que se traducen como las motivaciones de un hombre, cuyo talento y maestría le permiten incursionar en la pintura, la cerámica y la escultura.

La magia y calidez de los colores tropicales están presentes no sólo en las plantas que ambientan su galería-estudio y que él mismo cuida con singular interés, sino también en sus pinturas, algunas de gran formato, que resultan impactantes. A esas tonalidades propias de la tierra en que nació, suma el color negro cuando quiere dar un toque de dramatismo, de fuerza al mensaje que trasciende desde el lienzo.En la obra de Nelson Domínguez se refleja la temática de los cultos sincréticos, sin embargo confiesa que no se ha propuesto ser un pintor de raíces negras porque en realidad su ambiente natural está en África, aunque aquí encuentra expresión en el tema de la religión.

Al rememorar la frase martiana de que «Cualquier tierra sirve, si el hombre sirve», Nelson reflexiona: «Yo creo que el tema no es lo más importante, sino la forma en que tú magnificas algo que no es trascendente.»En su obra se ha manifestado también ese recuerdo de la tierra fértil, del aroma del campo por cuyos senderos caminó durante su infancia en su Baire natal, un poblado del oriente cubano con ricas tradiciones históricas.  «Eso influyó y sigue influyendo, aunque ya no pinte aquellos paisajes propiamente puros como antes.

Ahora los haría diferentes si retomara el tema.»Cuando le preguntamos sobre aquello que más le llena el espíritu y le hace sentir pleno nos responde: «Tengo cuatro hijos y una de mis más grandes satisfacciones es haber logrado que tres de ellos sean pintores, aunque hay una de mis hijas que no es capaz de pintar ni una casita, pero tiene mucha sensibilidad para el ballet, que también es un arte».

Y añade: «Entre las cosas que valoro como de las más hermosas son precisamente mis hijos, pienso que es una obra colateral a la pintura, y tanto una como otra, aunque son amores diferentes, resultan sumamente importantes para mí».Nelson Domínguez ha expuesto en numerosos países como España, Italia, Francia, Japón, Malasia, Puerto Rico, Brasil, China, Yugoslavia y Estados Unidos.

Muchas de sus obras forman parte de colecciones privadas de reconocidas personalidades y prestigiosos museos en el mundo. Con una sólida formación académica y un aval en la docencia durante varios años,  gusta de enseñar a los más jóvenes. Su afán de búsqueda lo conduce a estar investigando siempre, a escudriñar, a mezclar diversas técnicas, a combinar el humor y la poesía, a transitar por  figuraciones y  fantasías que le aportan nueva luz a su creación.

Precisamente, motivado por esas búsquedas, creó un taller de gráfica contemporánea, en el que ha logrado reproducir colecciones no sólo suyas, sino también de pintores como Zaida del Río, Roberto Fabelo, Flora Fong y otros. Con distintos formatos, hasta el tamaño de una tarjeta de crédito, estas series denominadas mini-arte se han presentado en  las Ferias de Artesanía, y también se comercializan en la Galería de  la calle de los Oficios 166.

Otro de los proyectos que desde hace un tiempo viene madurando este inquieto artista, está relacionado con el poblado costero de Cojímar, al este de La Habana, donde en otros tiempos el conocido escritor norteamericano Ernest Hemingway iba a pescar y encontró inspiraciones para sus novelas.

Se trata de la reconstrucción de una antigua casona, que en épocas pasadas albergó el hotel Cojímar. Allí Nelson Domínguez aspira a montar un taller de gráfica, galería-estudio y sala para conferencias y proyecciones. Ese complejo cultural estará vinculado con la comunidad de ese poblado y también con el Instituto Superior de Arte. El propósito es que los estudiantes de los últimos años se relacionen con lo que allí se creará, sobre todo en la esfera de la gráfica. 

CURIOSIDADES ACERCA DE CALLES HABANERAS

CURIOSIDADES ACERCA DE CALLES HABANERAS

Por María Elena Balán Saínz 

 Pródiga en estilos arquitectónicos que conjugan lo colonial con lo moderno, La Habana ofrece al caminante la posibilidad de recorrer sus calles, muchas de las cuales cuentan con curiosas historias..

La calle más antigua de la barriada de El Vedado es la conocida con el nombre de Línea. Su uso por los pobladores se inició a mediados del siglo XIX y se cuenta que el origen de su denominación se debió a que desde su inicio fue línea de trenes.

Por ella pasaba una maquinita de vapor a la cual los habaneros bautizaron con el nombre de “cucaracha” y se estima que fue el primer vehículo de tracción no animal que tuvo la capital de todos los cubanos. Hay evidencias acerca de la conclusión de su recorrido allá en el ano 1900.Tal como la vemos hoy, Línea comenzaba en los terrenos donde en 1921 se construyó el parque Maine, y terminaba en el río Almendares, ahora túnel de Línea.

Cuando la seudo-república se instauró, tras la intromisión norteamericana en la guerra de independencia de 1895, los gobernantes de turno, en su afán de culto a la personalidad, cambiaron el nombre de muchas calles.Bajo la última dictadura batistiana, la calle Línea fue nombrada Avenida General Batista e incluyó la prolongación de ésta hasta Miramar, la actual avenida 31.Pero ese nuevo nombre no trascendió y la gente la siguió llamando Línea. 

¿CALLES CON DOS NOMBRES?

  

 Se afirma que en 1921 se cometió una injusticia con la calle Infanta, a la cual se le nombró Presidente Mario García Menocal, pero esa denominación luego fue retirada.Existen en La Habana calles con dos nombres, que mantienen inclusive más de una tarja para denominarla, por ejemplo Zanja o Finlay, en homenaje al prestigioso científico cubano.Por su parte Teniente Rey, Galiano, Egido, Boyeros y Reina coinciden, en ese orden, con las avenidas Brasil, Italia, Bélgica, de la Independencia y Simón Bolívar. No obstante, la gente le da el nombre que más le gusta y que más ha pegado en el argot popular. POPULOSAS VIAS La Rampa es un tramo de la calle 23, en El Vedado, incluida entre las más populosas de la capital cubana, cuenta con lugares tan visitados como la heladería Coppelia, el Pabellón Cuba, el hotel Habana Libre y el cine Yara, por citar algunos.Pasear por sus amplias aceras en un sentido u otro es de por sí una agradable oportunidad para apreciar las edificaciones públicas, las instalaciones culturales, y disfrutar de la brisa marina que desde el Malecón habanero asciende por la concurrida vía.

Con más de un siglo de construido, el Malecón es igualmente una vía muy atractiva, desde su inicio en los muelles  hasta que termina en la desembocadura del río Almendares . En todo ese tramo tiene cinco nombres.De la bahía hasta La Punta es la Avenida Carlos Manuel de Céspedes, seguida por Antonio Maceo, Washington, Pi y Margall y Aguilera, denominaciones que nunca se memorizaron por los habaneros, ni tampoco por los visitantes temporales.

También es una vía sumamente transitada la calle Prado, con su doble vía dividida por el famoso Paseo o Avenida ornamentado con esculturas de pacíficos leones que reposan bajo la sombra de los frondosos árboles.Hay quienes la llaman la Avenida de los leones, por las referidas obras escultóricas que tanto llaman la atención.Y paseando por la calle G, en la populosa barriada de El Vedado, concluimos este recorrido por algunas calles habaneras, una invitación que dejamos abierta para que usted conozca también un poquito más de la Villa de San Cristóbal de La Habana. 

?MENSAJES A TRAVÉS DEL ABANICO?

?MENSAJES A TRAVÉS DEL ABANICO?

Por María Elena Balán Saínz 

Desde nuestras tatarabuelas hasta nuestras madres, hijas y amigas contemporáneas han agitado con gracia y profusión en algún momento de sus vidas un abanico, ese elemento milenario.

Para algunos puede parecer un tema trivial, pero vale decir que el Héroe Nacional José Martí nos legó algunas apreciaciones que queremos compartir con nuestros lectores.En una crónica que publicó en La América, en enero de 1884 sobre una exposición de arte que se realizó en Nueva York para recaudar fondos para construir el pedestal de la Estatua de la Libertad, Martí mostró la solidez de su conocimiento de las Artes Decorativas.

Describió magistralmente las diferentes colecciones que integraban esa muestra, desde muebles, objetos de arte indígena, vestidos curiosos, grabados, pinturas, misales, encajes, loza antigua, tapices, bordados, joyas, obras de plata, armaduras y abanicos.

Es posible conocer todo lo relacionado con ese último artículo a través de la prosa martiana.

Su historia, su evolución, la relación con la psicología femenina y las tradiciones de los pueblos, sus partes y los diferentes tipos de abanicos que han existido.Notamos una idea recurrente en sus postulados estéticos: la elegancia y el buen gusto como atributos de sencillez.

 El abanico era modesto, sobrio y sereno, por eso podía atribuírsele belleza. Se regocijó ante las escenas galantes de los abanicos franceses, la amplitud y solidez de los españoles o ante los calados y bordados que ostentan los abanicos chinos, creados a partir del marfil.Como hecho significativo destaca Martí en su artículo periodístico la inclusión de abanicos hechos por los guajiros cubanos a partir de las hojas de la palma, finas y entretejidas. 

UN RECUENTO NECESARIO 

Se afirma que el abanico fue utilizado por primera vez en Europa donde los esclavos movían aquel accesorio hecho de plumas para proporcionar aire a su faraón.Posteriormente en China, se usaron como pequeño elemento personal que, además de refrescar, servía como artículo decorativo y de complicidad amorosa.

En el siglo VII, después de nuestra era, se inventó en Japón el abanico plegable al que se consideraba un elemento ritual.Años después su uso se afianzó en España. El arte del abanico es el del movimiento, con su propio significado.Paulatinamente este accesorio fue extendiendo su uso. Muchos de ellos eran realizados a partir de plumas, de bambú, de encajes, de marfil y de otros muchos elementos.

El abanico es un instrumento que tal vez hoy esté algo fuera de época, aunque hay pintores y artesanos que con su magia artística rescatan esta prenda que antes era imprescindible en el atuendo femenino en Cuba, como un complemento que confería elegancia y a la vez resultaba utilitario. 

ABANICOS PORTADORES DE UN LENGUAJE SUTIL 

Hoy en día podemos hablar del lenguaje de los abanicos. Las mujeres antiguamente se comunicaban con sus enamorados mediante un código secreto que existía en cada movimiento de ese artículo.Así, si la muchacha escondía los ojos detrás del abanico estaba diciendo a su amado que lo quería, si lo colocaba en la mejilla izquierda significaba "no" y si lo ponía en la derecha su respuesta era positiva.

El abanico colocado cerca del corazón expresaba "Has ganado mi amor", mientras que cerrar el abanico tocándose el ojo derecho significaba "?Cuando podré verte?"Hacer movimientos amenazadores con el abanico cerrado quería decir:   "No seas tan imprudente".En tanto, esconder los ojos detrás de él, estando abierto, era la afirmación de "Te quiero"Cerrarlo lentamente, estando totalmente abierto tenía una promesa implícita: "Prometo casarme contigo".