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María Elena Balán/ Arca de cubania

Tradiciones

Pregones que hieren el oído

Pregones que hieren el oído

Por María Elena Balán Sainz

  El chillón sonido del silbato hiere los oídos de los vecinos de mi barriada. Y no se trata de ningún juego de fútbol para disfrute de aficionados. Tras ese ruido invasor de la quietud en las horas matutinas, grita una voz anunciando la venta de pan.

  Cada panecillo cuesta un peso, aunque no tenga el gramaje establecido,  ni ese olor característico tras haber sido sacado del horno recientemente, de ahí que duela más aún sufrir el grito del pregonero y por demás la poca calidad de su mercancía.

  Un poco después se escucha al de la bicicleta con un cajón, cuyo paso raudo no impide escuchar su voz  desgarradora proponiendo plátano fruta  maduro.

  No tienen la musicalidad aquella acerca de la cual escribió Alejo Carpentier en sus crónicas habaneras, ni por asomo.

  Tampoco cumplen esos valores artísticos sobre los que  Miguel Barnet, escritor y etnólogo cubano, afirmó: “las innovaciones métricas y combinaciones estróficas poco frecuentes aparecen contenidas en pregones cubanos”.

  Estos vendedores ambulantes actuales no utilizan música campesina o géneros populares como sones o guarachas, para adaptarles una letra especial y cantarlo a manera de pregón.

 Muy lejos están de parecerse a El Manisero, de Moisés Sirnons, Frutas del Caney, de Félix B. Caignet, o El botellero, de Gilberto Valdéz.

  Para comprar cualquier pedacito de oro y plata, enchape dorado y cajas de reloj viejos tampoco se esfuerzan por anunciarse con gracia. Nada de eso, y por demás los vecinos le replican ¿Quién tiene ya oro ni plata que quiera vender por estos barrios?

  La mañana continúa con el paso por la calle del vendedor de galletas de mantequilla. ¿Será verdad que tienen esa grasita que las hace más suaves? No lo sé, nunca le he comprado a ese hombre de simple pregón.

  Ya por la tarde es frecuente el ruido de un caballo cuyos cascos repican en el pavimento de la urbanización donde vivimos. Antes era poco frecuente este sonido  y la voz del vendedor, quien descansa en una tabla del carretón con su carga de tamales.

  No son los tamalitos de Olga, como rezaba el estribillo de una canción popularizada por la orquesta Aragón. Son simplemente tamaleeees, y quien quiera comprarlos debe salir presuroso porque el carro va con impulso y solo queda el eco.

  Estos nuevos pregones cubanos no sé si será por poco gracejo de quienes los vocean o por desconocimiento de trucos de ejecución, gorjeos o jipios atractivos, pero lo cierto es que les falta “clase”.

  Sí, no sonrían, tienen cierta carencia de innovación, de belleza métrica, de anuncio que te lleva a comprar aunque no quieras hacerlo.

  Porque un buen pregón, anunciado con  detalles pintorescos, riqueza metafórica, entonación musical y rítmica adecuadas, constituye sin dudas un elemento esencial del folclor cubano.

  Si bien muchos dejan que desear por lo poco sugestivo y ruidoso de su anuncio, vale reconocer la presencia nuevamente del pregonero por nuestros barrios, cuando su auge había quedado en el pasado siglo XX.

  Y ya termino porque me parece escuchar a alguien que vocea: Tartaleta de guayaba… allá voy, a saborear una de ellas, a pesar de su pregón insípido.

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Fin de año, jabitas plásticas y algo más

Por María Elena Balán Sainz

 

  Sea por hábito familiar, por tradición de siglos que nunca llegó a languidecer o por ese espíritu fiestero que caracteriza al cubano y lo hace sobreponerse a dificultades, lo cierto es que en cada hogar se despide el año con un menú diferente al cotidiano.

  Cada cual, en correspondencia con sus posibilidades, prepara la cena del 31 de diciembre con productos adquiridos en los últimos días y así departir con familiares y amigos.

  Pero ya no solo preocupa lo que vaya a comprarse, sino en qué vamos a portar dichas compras. Esto incluye  las tiendas de recaudación de divisas, donde las bolsas plásticas destinadas a las mercancías expendidas brillan por su ausencia.

  Mi vecino Juan, antes de salir a sus compras acopió en una mochila unas cuantas “jabitas plásticas” recicladas en la casa, porque según él así se ahorraba unos cuantos pesos, al no tener que adquirirlas en áreas exteriores de esos mismos sitios de venta de productos, donde por “obra y gracia” de no sé quién hay personas que las venden.

   Lo de por “obra y gracia” lo decimos jocosamente, porque sí debe haber proveedores que ofrecen los pequeños lotes a esos vendedores, por lo general personas mayores,  quienes se ganan algo, luego de liquidar las cuentas con el que inicialmente se llevó las jabas del lugar donde debían estar.

  Volviendo a mi vecino Juan y su recorrido por los mercados agropecuarios, jaba en mano, me contó que encontró ofertas diversas. Eso sí, chequeó bien el peso de la carne de cerdo comprada, porque regularmente la báscula se inclina a favor del expendedor y no de quien paga por el producto.

  De las hortalizas igualmente las tarimas estuvieron adornadas con su toque verde, mientras a su lado aparecían los tomates propios para la ensalada de fin de año.

  La yuca, como me explicó mi vecino, estaba más asequible en cuanto a presencia, precio y calidad en días anteriores, porque ya en esta fecha “pico” no hay mucho para escoger las de cáscara hidratada y aquella que ante la vista del cliente le provoca la certeza de que se ablandará y podrá ser degustada con el mojito de ajo, naranja agria y aceite o mantequita de puerco.

  En fin, que con sus jabitas repletas, mis vecinos se pusieron en función de preparar la cena y ya a esta hora invade su casa y también las aledañas ese aroma que despide la carne de cerdo asada.

  Acerca del congrí o frijoles negros, y los demás no hay que preocuparse, igualmente estarán listos para acercarnos a la mesa y esperar con familiares y amigos la llegada de 2014, que hace exclamar a algunos que este siglo se está yendo a la carrera.

  Que la convivencia diáfana predomine en estas fiestas y no desaparezca tras los días de jolgorio, cuando habrá que empezar nuevamente las faenas, enfrentarse al ómnibus repleto, a la falta de la jabita de nylon en el mercado, a las indisciplinas de algunos y las impuntualidades o arbitrariedades de otros.

  No solo el 31 de diciembre es una jornada para expresar solidaridad, respeto, afecto hacia los demás. Se precisa hacerlo extensivo al decursar de los 365 días del año. (Por María Elena Balán Sainz, AIN)   

 

 

Baracoa y el chocolate

Baracoa y el chocolate Por María Elena Balán Saínz
Foto de la Casa del Chocolate en Baracoa
Los aborígenes lo reconocían bajo el sugerente nombre de elíxir de los dioses. En la actualidad, los residentes en Baracoa, en el extremo oriental de Cuba, lo definen como “esencia, identidad, espíritu del lugareño”, degustado desde tiempos inmemoriales.
Aunque su historia comenzó hace tres mil 500 años, cuando los olmecas descubrieron la planta en la cuenca amazónica, en Cuba su trono lo estableció en la llamada Ciudad Primada, donde existen las mayores plantaciones nacionales de cacao.
“Qué cómo lo consumen? Pues para el desayuno familiar los habitantes de esta región elaboran lo que llaman Chorote, legado hispánico, enriquecido a lo criollo, con leche de coco, harina de maíz o maicena y cacao rallado.
Industrialmente también se procesa en tierra baracoense y goza de prestigio en la red comercial, porque en esa tierra fértil nacen las mejores bellotas, de las que se fabrican los ricos bombones, barras de chocolate y otras delicias para el paladar, todo con el sello peculiar de esa región.
Cuentan con La Casa del Chocolate, inaugurada el 13 de agosto de 2006, donde expenden además de natillas y helados del sabor que da nombre a la instalación, la referida bebida fría o caliente, lo cual determina que permanezcan totalmente ocupadas las 10 mesas del inmueble, dada la aceptación entre nacionales y foráneos.
Muchas de las ofertas de ese inmueble son creadas en la Empresa de Derivados del Cacao, que entre sus surtidos cuenta con la manteca y el licor de cacao, la cocoa micropulverizada, bombones sólidos, rellenos y bañados, todos fabricados manualmente, y entre los que sobresale el “Rita Montaner”, mezclado con leche y maní troceado caramelizado que rinde homenaje a una prestigiosa cantante y actriz cubana ya fallecida.
La tradición de los productos elaborados a partir del cacao sobrevive en Baracoa, a pesar de los años. De ello han dado fe cubanos, turistas extranjeros, hombres de negocios y cineastas como Gerard Depardiu, Geraldine Chaplin o Pierre Richard, figuras relevantes del celuloide.
Ellos viajaron a la llamada Ciudad Primada para filmar la vida del escritor Robert Louis Stevenson y las aventuras de Robinson Crusoe, y junto al encanto que les transmitió la exuberante naturaleza, se sumó la expectativa por los productos autóctonos de esa zona oriental, distante mil 060 kilómetros de La Habana.
Y para completar la semblanza, la vieja villa cuenta con la llamada Ruta del cacao, que permite un recorrido por el proceso agroindustrial de esa semilla que los aborígenes cubanos ofrecieron a los colonizadores españoles.
En esa iniciativa participa la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y su recorrido tiene como primer punto un sendero turístico ubicado en el Cacahual de Duaba.
De ahí que quien visite Baracoa y no disfrute de la exquisitez de estos productos tradicionales de la región es como decir que no estuvo en la ciudad, cuyo aislamiento de siglos, y la permanencia en el sitio original de emplazamiento hace 500 años, le reservan aires de legendaria urbe y brindan colorido y belleza a su colonial centro histórico urbano.

2011, que la vida nos sonría

2011, que la vida nos sonría

  Les deseo a los amigos que conozco, -algunos que no veo hace años pero que nunca he olvidado-, a otros con los que intercambio a diario, y a quienes sin conocerme leen estas líneas, muchas cosas buenas y que la vida les sonría en este nuevo año que llega para brindarnos la mejor de las oportunidades: la de vivir.   

  Espero que en el 2011 hagan todo aquello que por algún motivo no puedan hacer entre hoy y mañana 31 de diciembre, les aconsejo que estén junto a la persona más importante de sus vidas a las 12 en punto para que reciban de ella el más fuerte de los abrazos y así sentirse como niños pequeños, protegidos por el amor, ya sea de pareja, de padres o de hijos y por qué no de amigos.

   Si no pueden estar en su compañía porque están lejos, entonces por unos segundos piensen en ellos, pidan un deseo para que ese cariño siga siendo perdurable, y luego dediquen unos minutos a trazar metas para los próximos 12 meses, pero no por mucho tiempo, las cosas que se piensan mucho no se hacen.

 Hagan todo lo que quieran aunque a veces no puedan , pero traten de  intentarlo, quizás no se arrepientan, porque puede depararles momentos de alegría y de regocijo interno, que sabrán saborear íntimamente como si fuera una fruta fresca, a veces prohibida, y no por eso menos jugosa y deseada.

   Vaya para todos una cesta llena de amor, un lechoncito asado, al estilo de la cocina criolla de esta Isla donde vivo, que es muy rico, y alguna bebida,  no para caer borrachos, y sí para  embriagarnos de felicidad.

   Cuentan los de más experiencia  que el primer día del año marca el camino de los restantes 364. Debemos cuidar de los detalles en el vestir, a la hora de servir la mesa, con mantel, cubiertos, velas, flores, en fin, con lo que nos haga sentir más a gusto y con ese toque estético tan necesario.

 Una amiga me dio parte de estos consejos, ella se llama Sailyn y lo hizo con mucho cariño, tanto para ella como para mis amigos lejanos, a los que no puedo dar un beso ni estrecharlos con un fuerte abrazo, les mando este mensaje.

  No soy de las que gusta clausurar puertas, cerrar capítulos, porque se perdería la memoria histórica de nuestras vidas. Toda evocación, aunque a veces nos cause nostalgia, es válida, así lo siento y así se lo hago llegar a quienes saben el significado de estas palabras.

                                                     

 

PINCELADAS SOBRE DEIDADES AFRO-CUBANAS

PINCELADAS SOBRE DEIDADES AFRO-CUBANAS

    * Yemayá: "...apesta a belleza como el mar. Suyas son las gaviotas. Reina en la eternidad azul con cintas de espuma".

    * Obatalá: "Padre y madre, es hembra y macho al mismo tiempo. Viste de blanco y blancos son sus collares. Es el dios de la pureza y la blancura, del equilibrio y de la paz".

    * Changó: "…mata con candela. Es el dios del trueno y de la guerra, irresistible toro de la loma".

    * Babalú Ayé: "Temido y respetado. Justiciero con el que cumpla. Vengativo con el incumplidor. Compadece y alivia".

    * Eleguá: "Hay que mimarlo, tenerlo siempre contento, porque es el que mata rápido o salva milagrosamente en un instante (...) Es el que puede hacer posible que los enamorados se encuentren o no se vean nunca, porque es el que organiza y dirige los pasos de los hombres y los santos".

    * Oshún: "Su perfume enloquece. El agua resbala por su cuerpo. La lluvia le afila la mirada. Todo lo puede. No es nadie y es de todos (...) Clava con un martillo el amor y el deseo en el corazón de la gente".

    * Ogún: "Su mano tiene un sello metálico de muerte. Huele a acero enfurecido. En su corazón furias y penas explotan en tánganas sangrientas. Sus colores son el rojo y el morado".

(Fragmentos tomados de la obra literaria "Cuando la sangre se parece al fuego", del escritor cubano Manuel Cofiño (1936-1987)

 

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AÑO NUEVO, VIDA NUEVA

AÑO NUEVO, VIDA NUEVA

Por María Elena Balán Saínz  

Casi sin excepción, cuando comienza un nuevo año cada persona se propone alcanzar o consolidar un logro personal o en beneficio de la familia, su centro laboral o de la propia sociedad en la que vive.   

Es muy socorrida la frase de Año nuevo, vida nueva, en su más amplia acepción. Esta máxima puede incluir desde la renovación de la pareja, el cambio para un trabajo con mejores dividendos, la conclusión de la preparación profesional, la adquisición de un artículo para el hogar o hasta una permuta.  

Lo principal es que, afianzados en nuestra autoestima, aspiremos a nuevos propósitos, a metas superiores que nos conduzcan a esforzarnos más, a luchar por llegar a lo que tanto deseamos.   Esa pizca de optimismo debe ser como el granito de pimienta que de razón a nuestra vida en el nuevo año.  

Ya los trescientos sesenta y cinco días del 2006 han transcurrido y vale la pena preguntarnos cuáles serán los deseos personales que nos plantearemos para el 2007. 

  Si no lo has hecho te invitamos a que medites un poco y pienses en aquello que puede mejorar la calidad de tu vida y luches por ese objetivo.   Es feliz quien tiene algo que lo estimule a seguir adelante, tanto en su profesión, en sus aspiraciones íntimas o en su contexto familiar.  

Entre los propósitos para el 2007 puede haber desde el más pequeño deseo, que abarque algo espiritual, hasta aquel que implique mucha dedicación, por ejemplo en la esfera investigativa, intelectual o de la producción y los servicios. 

El nuevo año abre sus puertas, comienza una nueva etapa de trescientos sesenta y cinco días, con su infinidad de horas, minutos y segundos que podremos aprovechar o desperdiciar.

El tiempo marchará inexorablemente y de tu optimismo, perseverancia y laboriosidad dependerá en mucho, lo que el 2007 pueda depararte.   Sólo la muerte pone fin a la lucha individual contra las horas que pasan, pero ni ella significa el fin, pues perpetúan los genes que trasmitimos a los hijos y las hazañas que quedan para las futuras generaciones.

?MENSAJES A TRAVÉS DEL ABANICO?

?MENSAJES A TRAVÉS DEL ABANICO?

Por María Elena Balán Saínz 

Desde nuestras tatarabuelas hasta nuestras madres, hijas y amigas contemporáneas han agitado con gracia y profusión en algún momento de sus vidas un abanico, ese elemento milenario.

Para algunos puede parecer un tema trivial, pero vale decir que el Héroe Nacional José Martí nos legó algunas apreciaciones que queremos compartir con nuestros lectores.En una crónica que publicó en La América, en enero de 1884 sobre una exposición de arte que se realizó en Nueva York para recaudar fondos para construir el pedestal de la Estatua de la Libertad, Martí mostró la solidez de su conocimiento de las Artes Decorativas.

Describió magistralmente las diferentes colecciones que integraban esa muestra, desde muebles, objetos de arte indígena, vestidos curiosos, grabados, pinturas, misales, encajes, loza antigua, tapices, bordados, joyas, obras de plata, armaduras y abanicos.

Es posible conocer todo lo relacionado con ese último artículo a través de la prosa martiana.

Su historia, su evolución, la relación con la psicología femenina y las tradiciones de los pueblos, sus partes y los diferentes tipos de abanicos que han existido.Notamos una idea recurrente en sus postulados estéticos: la elegancia y el buen gusto como atributos de sencillez.

 El abanico era modesto, sobrio y sereno, por eso podía atribuírsele belleza. Se regocijó ante las escenas galantes de los abanicos franceses, la amplitud y solidez de los españoles o ante los calados y bordados que ostentan los abanicos chinos, creados a partir del marfil.Como hecho significativo destaca Martí en su artículo periodístico la inclusión de abanicos hechos por los guajiros cubanos a partir de las hojas de la palma, finas y entretejidas. 

UN RECUENTO NECESARIO 

Se afirma que el abanico fue utilizado por primera vez en Europa donde los esclavos movían aquel accesorio hecho de plumas para proporcionar aire a su faraón.Posteriormente en China, se usaron como pequeño elemento personal que, además de refrescar, servía como artículo decorativo y de complicidad amorosa.

En el siglo VII, después de nuestra era, se inventó en Japón el abanico plegable al que se consideraba un elemento ritual.Años después su uso se afianzó en España. El arte del abanico es el del movimiento, con su propio significado.Paulatinamente este accesorio fue extendiendo su uso. Muchos de ellos eran realizados a partir de plumas, de bambú, de encajes, de marfil y de otros muchos elementos.

El abanico es un instrumento que tal vez hoy esté algo fuera de época, aunque hay pintores y artesanos que con su magia artística rescatan esta prenda que antes era imprescindible en el atuendo femenino en Cuba, como un complemento que confería elegancia y a la vez resultaba utilitario. 

ABANICOS PORTADORES DE UN LENGUAJE SUTIL 

Hoy en día podemos hablar del lenguaje de los abanicos. Las mujeres antiguamente se comunicaban con sus enamorados mediante un código secreto que existía en cada movimiento de ese artículo.Así, si la muchacha escondía los ojos detrás del abanico estaba diciendo a su amado que lo quería, si lo colocaba en la mejilla izquierda significaba "no" y si lo ponía en la derecha su respuesta era positiva.

El abanico colocado cerca del corazón expresaba "Has ganado mi amor", mientras que cerrar el abanico tocándose el ojo derecho significaba "?Cuando podré verte?"Hacer movimientos amenazadores con el abanico cerrado quería decir:   "No seas tan imprudente".En tanto, esconder los ojos detrás de él, estando abierto, era la afirmación de "Te quiero"Cerrarlo lentamente, estando totalmente abierto tenía una promesa implícita: "Prometo casarme contigo".    
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ISLAS DE FANTASIA

ISLAS DE FANTASIA

Por María Elena Balán Saínz

   Yo les escribo ahora desde una Isla muy real y bella llamada Cuba, a la que muchos comparan con un cocodrilo o caimán, por su forma alargada y sus accidentes geográficos. Una Isla que tiene la hermosura del trópico, pero como mayor divisa el calor humano de su pueblo, la amistad franca y sincera que ofrece a quien la busque y la valore.
    Pero hace muchos años atrás, el mundo pre-científico de la Edad Media estaba plagado de imaginaciones y los enormes vacíos de la realidad los llenó con su fantasía.
   En todo tiempo la belleza y el bienestar habían sido y serían acicate para la aventura. La imaginación, casada con la fantasía, formarían la unión necesaria para dar a luz un explorador.
   Los grandes desiertos por el oriente y el sur y los indescifrables mares por el occidente, atraían más de una voluntad hacia la búsqueda.
   En otros litorales también el mar estaba lleno de leyendas y la imaginación fantaseadora de algunos marineros aseguraba haber visto peligros graves, como dragones de formas inusuales, seres de la más absurda presencia, serpientes marinas, cetáceos enormes, unicornios copiados de la mitología y sirenas y tritones, sin olvidar palacios de  esmeraldas, habitados por hadas submarinas.
   De esa forma, dos imperios perdidos en el tiempo fueron resucitando en la fantasía de los navegantes.
   Los tartesios habían trasladado su ciencia y su poder hacia continentes más allá del mar tenebroso, mientras de los derrotados cartagineses se decía que construyeron su poderío destronado en tierras todavía emergidas de lo que fuera aquella Atlántida tragada por las aguas.
   La gran Antilla heredó su nombre de ese continente perdido y lo haría extensivo a las numerosas islas del Mar Caribe.
   Desde 1367 empezó a figurar en mapas la fantasmagórica Antilia, situada por un italiano de apellido Pizigani en un punto donde nadie se atrevió a navegar durante más de 150 años.
   El genovés Beccario la incluyó en un documento 60 años después y tal vez ese pliego fuera visto por Cristóbal Colón en sus años de aprendiz de navegante y le motivara a atravesar aquel mar lleno de interrogantes.
  
ISLAS PRESENTES EN LA IMAGINACIÓN DEL HOMBRE

   Una gran parte de los viajeros medievales poblaron los vacíos de sus relatos con la descripción de islas de las que habían oído hablar, pero que solamente existían en su imaginación.
   Lo mismo sucedía con los cartógrafos de la época, que nunca titubearon en llenar de un islario fantástico las grandes superficies que el mar abierto ofrecía a sus desbocados pinceles.
   Muchas islas de nombres extraños figuran en los mapas que la fantasía de cartógrafos imaginativos trazaron. La propia Antilia, desde hace siglos presentida, acabó por dar nombre al gran archipiélago de los descubrimientos colombinos.
   En aquellos mapas plagados de monstruos marinos, de tritones y nereidas, se diseñaron islas de nombres fantásticos. En varios documentos de siglo XIV apareció una gran isla llamada De la mano del diablo, situada en muy distintos lugares y que un buen día volvió a desaparecer de la imaginación de los cartógrafos.
   La isla llamada Del Brasil, ubicada no justamente en el lugar donde se encuentra ese gran territorio, no estaba ya en ningún mapa cuando Pinzón y Cabral llegaron a los litorales del país que así seguiría llamándose.
   No menos imaginarias fueron las bautizadas con los nombres de Mag y Avalón, donde se decía que estaba enterrado el rey Arturo, o también la imantada tierra de El Dorado, capaz de originar expediciones, desencadenar conflictos y dar rienda suelta a la fantasía.
  Por suerte, mi Isla, la del alargado caimán existe para alegría de los que nacimos en ella y también para aquellos que, en otras latitudes, han sentido la mano amiga de alguno de sus pobladores ofreciendo su ayuda solidaria.
  

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