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María Elena Balán/ Arca de cubania

Hotel Kawama festeja aniversario ochenta

Hotel Kawama festeja aniversario ochenta

  El hotel club Kawama, en Varadero, a a 130 kilómetros al este de La Habana celebra hoy su aniversario 80 y mantiene valores arquitectónicos patrimoniales que lo convierten en uno de los atractivos de la llamada Playa Azul..

  Es el  más antiguo de los hoteles del célebre balneario matancero que se mantiene ofertando sus servicios, pues la primera instalación de hospedaje que tuvo  la península de Hicacos data de 1931y fue nombrada  La Torre, afectada por un ciclón y posteriormente, debido a su mal estado, lo demolieron.

  Kawama, nombre que responde a una especie marina, se caracterizó por su disposición a modo de villa colonial española, con edificaciones de estilo de cantería, rodeadas de jardines junto a la franja de mar, que le conferían un rasgo distintivo.

  Esa instalación -que hoy celebra sus ocho decenios- ha ampliado considerablemente su capacidad de alojamiento y es uno de los hoteles de Varadero con mayor índice de clientes que repiten su estancia, con más de mil cada año.

   En la historia del hotel Kawama sobresale la visita del líder de la Revolución Cubana Fidel Castro junto al filósofo francés Jean Paul Sartre en junio de 1970.

   Estudiosos del tema afirman que el cinco de diciembre de 1887 quedó fundado Varadero por 10 familias de pescadores que decidieron asentarse en ese lugar de la provincia de Matanzas.

. La playa de Varadero se extiende a lo largo de la estrecha península (entre 700 y 1.200 m de ancho). Sus 22 km de playa se caracterizan por tener una franja de fina arena blanca y un suave descenso de su plataforma hacia el mar.     

 

 

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Martí e Hidalgo: significación del Grito de Dolores

Martí e Hidalgo: significación del Grito de Dolores

Por María Elena Balán

 Cuando pensamos en el cura Miguel Hidalgo y el Grito de Dolores, llamando a la lucha en México el 16 de septiembre de 1810, no podemos dejar de evocar al padre de la Patria Carlos Manuel de Céspedes.                                                                                                                            Fue él quien dio el grito de independencia en el ingenio La Demajagua el 10 de octubre de 1868.                                                                                Cuando ese hecho ocurrió en Cuba, ya habían transcurrido 58 años del día en que el sacerdote Miguel Hidalgo llamó a la insurrección en su parroquia del poblado de Dolores, un hecho trascendente para México.                                                                                                                          Muchos hombres honestos, entre ellos criollos del propio ejército de la metrópoli española, como Ignacio José de Allende, se sumaron a la insurgencia y pelearon hasta dar sus vidas por una causa en la cual creían y amaban.                                                                                                     Sobre el cura Miguel Hidalgo dijo José Martí que aquel hombre de gran trascendencia histórica había leído los libros de los filósofos del siglo XVIII, que explicaban el derecho del hombre a ser honrado, y a pensar y hablar sin hipocresía.                                                                                            Para el Héroe Nacional cubano el padre Hidalgo tenía fuego en sí y como antorcha que ilumina trazó el camino de la insurrección al dar en México el Grito de Dolores.                                                                                              En sus valoraciones sobre el jefe insurrecto, Martí apuntó que “No podía comprender aquel sacerdote por qué los negros debían ser esclavos y los declaró libres.                                                                                            “Tampoco podía entender por qué maltrataban a los indios, que eran tan mansos y generosos” y al decir de Martí, se sentó entre ellos como un hermano viejo.                                                                                                     Así retrató el Maestro al cura Hidalgo, quien pasó a la historia como antorcha encendida.                                                                                               Es una muestra más de cómo la vida y los actos del Apóstol entretejieron armoniosamente la vocación libertadora hacia su Patria, con una fuerte y armoniosa estrategia latinoamericanista.                                                                                                     Estudiosos de su obra afirman que las primeras manifestaciones del latinoamericanismo martiano aparecieron en México, un país en el que vivió cuando estaba en el exilio y  donde admiró los postulados de sus próceres independentistas.

Grandeza y coraje de Antonio Maceo

Grandeza y coraje de Antonio Maceo

Por María Elena Balán Saínz

 

   Fue un día de gran emotividad el 14 de junio de 1845, cuando el matrimonio de Marcos Maceo y Mariana Grajales pudo acariciar al pequeño que acababa de nacer. Lo nombraron Antonio, y no obstante los prejuicios raciales y la situación que vivía Cuba, tuvo una infancia feliz.

   Su padre se había casado con Mariana Grajales en 1843, después que ésta tuvo cuatro hijos con su primer esposo. El futuro Lugarteniente General del Ejército Libertador fue el primer descendiente en común de la pareja.

   Antonio cursó solamente la primera enseñanza, nivel permitido a un niño negro en aquella época, pero su educación se consolidó con la formación moral que recibió en el hogar y su afán por cultivar conocimientos, en lo que influyó su padrino Ascencio, quien vivía en la ciudad de Santiago de Cuba.

   Tenía alrededor de 17 años cuando comenzó a ir a Santiago  para comerciar los productos que cultivaban y atender los asuntos de la hacienda familiar. En esos viajes entró en contacto con patriotas quienes influyeron en la decisión que tomaría en el futuro: hacer libre a Cuba.

   Integró la Logía Oriente, donde había revolucionarios cubanos y personas de ideas avanzadas. Allí completó una etapa de su formación el joven Maceo, quien pocos años después se sumó a la Guerra de los Diez Años para conquistar, tras relevantes triunfos frente al enemigo, cada uno de sus grados militares y el prestigio que lo hizo ser respetado hasta por sus contendientes.

   Hay numerosas anécdotas que ilustran la grandeza y el coraje de este patriota, quien en el occidente del país durante la guerra iniciada en 1895, organizó una red de agentes al servicio de la causa revolucionaria. De ese modo pudo penetrar el despacho del Capitán General Valeriano Weyler y conocer secretos militares del ejército español.

   Otro de los hechos demostrativos de la astucia de Antonio Maceo quedó recogido en la historia el 26 de abril de 1896, cuando reinició sus operaciones la División peninsular del General  Suárez Inclán en Vuelta Abajo.

   El combate comenzó cerca del demolido ingenio San Jacinto y continuó en las lomas del Rubí. Tres columnas españolas vinieron como refuerzo y una cuarta chocó con la avanzada de Maceo por el camino de la Lechuza. Aunque el jefe insurrecto pudo hacerle frente, la escasez de municiones lo puso en una situación muy difícil.

   Maceo, al notar que el enemigo avanzaba sin encontrar hostilidad, escogió a seis de sus ayudantes y salió del campamento. En un punto del recorrido, los siete insurrectos tropezaron con la columna enemiga a la distancia de 30 o 40 metros.

   Entonces Antonio Maceo y los seis combatientes quedaron de súbito frente a los españoles y detuvieron sus caballos e hicieron fuego.

   Luego, retrocediendo, marcharon veloces por un estrecho sendero entre la manigua, pero ¡vaya sorpresa!, al avanzar se percataron de que tenían cerrado el paso por alta y fuerte alambrada.

   Solo el corcel de Maceo sería capaz de saltar. Los ayudantes rogaron a su jefe que aprovechara para escapar, mientras ellos pudieran detener al enemigo.

   Pero el audaz guerrero usó una estrategia que desconcertó por completo a los representantes de la Corona.

   Un hombre del coraje y la astucia de Antonio Maceo siempre encontraba salida ante las situaciones difíciles. Al verse acorralado, volvió por el camino andado y casi chocó con el enemigo, que estaba a punto de penetrar en aquel trillo.

   Los jinetes españoles no podían sospechar la causa del retroceso de los mambises por el mismo sendero y al escuchar la voz de ¡Al machete! pensaron que detrás de aquellos hombres venía un escuadrón. Entonces vacilaron sobrecogidos y ese momento psicológico salvó la vida del Titán de Bronce y sus ayudantes.

   Con aire de muchacho travieso, el jefe mambí decía jocosamente: “Huyan que nos cogen los Panchos”. Aunque sabía el peligro que atravesaban, Maceo se mostraba seguro.

Goleta Amistad en aguas cubanas

Goleta Amistad en aguas cubanas

Por María Elena Balán Saníz

   En 1997, el cineasta Steven Spielberg recreó en uno de sus filmes la historia de una goleta que salió de La Habana en el siglo XIX, cargada de esclavos, quienes se rebelaron y tras tomar el mando del barco fueron a dar a un sitio muy cercano a las costas norteamericanas de Long Island.

   Tal suceso ocurrió en la vida real, exactamente en junio de 1839 y hace 10 años fue construida una réplica, velero oficial del estado norteamericano de Connectitut, el cual recuerda al original, todo un símbolo del movimiento abolicionista.

   Por aguas cubanas se desliza ya, primero por Matanzas y luego por La Habana, en esta última decena de marzo la goleta, bautizada con el nombre de Amistad, y lleva las emblemáticas enseñas nacionales de Cuba y Estados Unidos, porque ambas naciones tuvieron su protagonismo en la mencionada historia.

   Luego de una travesía con clima variado, desde tormentas hasta vientos alisios, y más de tres mil millas recorridas por la Ruta del Esclavo, la goleta arribó al puerto de la ciudad de Matanzas.

   Su permanencia de 10 días en la Isla recordará no solo el décimo aniversario de la construcción de esta réplica del barco, sino también la fecha en que el parlamento británico en 1807 abolió la esclavitud.

   Aquellos 49 hombres africanos que viajaban en el barco habían sido secuestrados en Sierra Leona, África, por traficantes portugueses y prefirieron desafiar cualquier peligro ante tanta ignominia.

   En 1841, tras dos años de haber zarpado de la capital cubana, su caso contó con la oportuna intervención del ex presidente estadounidense John Quincy Adams, quien  creó las condiciones políticas favorables a la libertad de los africanos.

   La Suprema Corte de los Estados Unidos en su histórica sentencia declaro: “José Cinque, la cabeza y el alma del grupo, tenía una sola meta. No era piratear ni robar sino salvarse a si mismo y a sus compañeros de una sujeción ilegitima. Nunca fueron súbditos de España. Estaban a bordo de La Amistad contra su voluntad. Solo deseaban liberarse de las cadenas para regresar a su hogar y a sus seres queridos. Al hacerlo, no cometieron ningún crimen por el cual los podríamos condenar de piratería”. 

   La réplica de la goleta que recuerda esos hechos, desde hace tres años recorre las aguas por las que navegaban los barcos esclavistas. Esto forma parte de un programa que se inscribe en el proyecto Por la Ruta del esclavo, que auspicia la UNESCO.

   En 1886, la Reina Regente María Cristina de Habsburgo firmó una Orden Real poniendo fin a los Patronatos, y terminando así la ignominiosa esclavitud en Cuba.

 

Leer es crecer

Leer es crecer

María Elena Balán Saínz

   Ahora, cuando en Cuba clebramos la XIX edición de la Feria Internacional del Libro, vale recordar que  el Primer Festival del Libro, efectuado en septiembre de 1959, fue uno de los pasos iniciales de la Revolución para que el acceso pleno a la literatura fuera posible.

  En el Parque Central, junto a la estatua de José Martí, y zonas aledañas, en lo más céntrico de Centro Habana se congregaron miles de personas, que asistieron a algo inusual en tiempos de la seudo-república, ya que el pueblo era el protagonista en aquel encuentro con la lectura. Santiago de Cuba se sumó como sub-sede de ese evento.

  El Comandante en Jefe Fidel Castro fue el gestor de esa idea, que representó uno de los primeros pasos para que en un futuro la cultura se convirtiera en escudo y espada de la nación e hiciera posible el postulado martiano de “Ser cultos es el único modo de ser libres”.

  Otro paso importante resultó la creación en 1959 de la Imprenta Nacional de Cuba, que imprimió como primer texto esa joya literaria que es el Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, con una tirada de 100 mil ejemplares en cuatro volúmenes a 25 centavos cada ejemplar, para que su adquisición fuera asequible a la población.

  La campaña de alfabetización, emprendida en 1961 por la Revolución, fue abriendo además de nuevos horizontes en la enseñanza, un mayor número de personas interesadas en la lectura. Desde el principio primó el concepto de ofrecer gratuitamente los textos en los centros educacionales.

  Aparte de otros esfuerzos, fue importante la fundación en 1962 de la Editorial Nacional de Cuba hasta 1967, cuando surgió el Instituto Cubano del Libro (ICL), el cual se fue desarrollando paulatinamente y ya cuenta con seis de las 128 editoriales cubanas, aparte de los Centros del Libro en territorios de la Isla.

  El ICL constituye la institución rectora de la edición, comercialización y promoción de libros y publicaciones seriadas, resultado del empeño de las   numerosas editoriales y cuantiosas revistas existentes.

   Hay ministerios, centros científicos y de investigación, organizaciones sociales, asociaciones de creadores y  provincias que cuentan igualmente, con su propio sello editorial.

  En el municipio capitalino de Centro Habana, en 1982 se celebró la primera Feria del Libro.

  Nació con un carácter internacional, al principio asistían fundamentalmente invitados de los países socialistas.

  En el Pabellón Cuba en 1984 se efectúo la segunda cita del libro, mientras la tercera fue en 1986, en igual sede. En el 88 no hubo, en el 90 fue la cuarta en el Pabellón de Exposiciones del Palacio de Convenciones (PABEXPO), después sucesivamente se efectuaron en ese último salón, con una periodicidad bianual.

   Desde el principio, el público acudió ávido de adquirir algún texto, porque en Cuba las personas compran libros por el placer de leer, cuestión que no sucede en otras latitudes donde esas citas literarias son visitadas por individuos que muchas veces se quedan con sus deseos de adquisición truncos por los elevados precios de lo que allí ofertan.

    En la fortaleza militar de San Carlos de La Cabaña, creada en el siglo XVIII, se celebró en el año 2000 por primera vez la Feria Internacional del Libro, que había salido del contexto de su sede habitual de PABEXPO debido a la gran afluencia de participantes y público en general.

    Desde entonces, en los primeros meses de cada año vuelve la fiesta de la lectura, que imbrica lo popular con un alto nivel cultural.

   No constituye un acontecimiento comercial como algunos en otras naciones pudieran pensar, porque junto a la venta une un programa literario y además una programación académica y artística, con un promedio de unas nueve actividades por hora.

   O sea, que el participante puede no solo ir a la presentación de un libro, sino también tener encuentros con los escritores, escuchar lecturas, participar de los homenajes y premios que se entregan y asistir a las jornadas técnicas.

   Cada año se dedica a personalidades vinculadas al libro y a un país diferente, y desde La Cabaña y las subsedes en la capital cubana, -como librerías municipales-, pasa a numerosas ciudades de Cuba, donde la población disfruta de iguales actividades.

    Fue precisamente el Comandante en Jefe Fidel Castro quien tuvo la idea de que este acontecimiento cultural no se circunscribiera solamente a la capital del país y en 2001, en la clausura del evento, propuso extenderla a las provincias, donde existen un promedio de dos o tres editoriales, más las producciones nacionales que se llevan a esos territorios.

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Antonia Eiriz en documental cubano

Antonia Eiriz en documental cubano

Por María Elena Balán Saínz

 

 Un homenaje a Antonia Eiriz (1929-1995), considerada entre las más relevantes artistas de la plástica cubana y del orbe, constituye el documental que estrenó Cubavisión en el espacio dominical Arte Siete.

  La obra aúna los esfuerzos de Bárbara Álvarez, Eloina Pérez y Jesús Belele, entre otros, para rememorar a esta figura que dejó una profunda huella en la cultura nacional y trascendió fronteras con su quehacer artístico.

  El documental  recoge valiosos testimonios de quienes fueron sus alumnos o amigos, como Nelson Domínguez, Manuel López Oliva, Jorge Nasser, Pedro Pablo Oliva, Ever Fonseca, Salvador Corratge, Adelaida de Juan y Roberto Fernández Retamar, quien lee su poema Felices Normales, dedicado a Antonia.

   Al decir de estas personalidades  su cuadro La anunciación está considerado como su obra cumbre, aunque fue prolífico su quehacer con representaciones en el salón de Mayo en París, en 1967, y sus grabados que le valieron un premio Casa de las Américas.

  Su última exposición en Cuba la inauguró en 1991 para rendir homenaje personal a figuras como Lezama Lima y Amelia Peláez. Luego ganó un premio en Estados Unidos y allí murió mientras preparaba otra muestra el cinco de marzo de 1995.

  Antonia Eiriz nunca se amilanó ante los imponderables que le deparó la vida, como limitaciones físicas en su andar, y supo hacer de su existencia un caudaloso manantial de creación y pedagogía.

  En la década de 1970  convirtió su casa en el reparto capitalino de Juanelo, en San Miguel del Padrón, en un taller donde desarrolló el arte comunitario del papier maché.

   Allí su impronta quedó perpetuada y hoy su casa es un museo-taller donde vecinos e interesados siguen valorando el legado artístico de esta creadora.

 

 

Onelio Jorge burló a la muerte

Onelio Jorge burló a la muerte

María Elena Balán Saínz

 

   Hay hombres que nacen y no mueren aunque desaparezcan físicamente, porque su obra, su legado perdura. Entre esos seres excepcionales está Onelio Jorge Cardoso, quien murió el 29 de mayo de 1986, en La Habana, cuando tenía 72 años.

  En este mes de mayo hubiera cumplido 95 años de edad, porque por coincidencias de la vida vino al mundo un día 11, en el mismo mes que murió.

   Lazos cercanos a su familia nos han permitido conocer facetas personales de quien con toda razón ha sido llamado El Cuentero Mayor.

   Entre la literatura infantil que primero conoció mi hijo figuran "Taita diga usted cómo", "El Caballito de coral", y “Negrita”, obsequiados por una colega hija de su único hermano Carlos Manuel, quien obtuvo también una mención en el Concurso Hernández Catá por el cuento  "La abuela ". También en ese certamen Onelio alcanzó un premio por  "Los carborneros ".

    Aquellos relatos los disfrutábamos todos en la casa, cuando en voz alta eran leídos con gran interés. A través de Teresita, su sobrina, conocimos a la esposa del escritor, Cuca, como le llaman cariñosamente, aunque su nombre es Francisca Viera.

   Cuando conversamos con Cuca, nos contó que Onelio tomó el nombre de ella para darle título a otro de sus cuentos que ha trascendido, "Francisca y la muerte ", en el que narra las peripecias de una perseverante mujer que vence todas las adversidades y logra burlar a la imponente figura de capucha negra y guadaña en mano.

   En la vida, Onelio fue así, un individuo que sorteó todas las dificultades y no renunció a su discurso literario, matizado por la denuncia a los desmanes cometidos en la época de la seudo-república en Cuba. Defendió a través de su pluma al humilde pescador, al pobre que arañaba la tierra en busca del sustento y era mal retribuido.

   Reclamó, _a través de su narrativa_, el derecho y la necesidad de esos hombres al pleno disfrute de otras vertientes de la realidad. Ese empeño lo manifestó desde sus comienzos en la literatura, según nos recordó su viuda, quien como él ejerció el magisterio y a través de esa profesión se conocieron.

   Abuelo y padre cariñoso, esposo preocupado por el detalle que expresara el amor por su pareja, Onelio Jorge Cardoso es recordado por su familia como un individuo que no perdía oportunidad para la creación, aun el propio día de su fallecimiento, tras regresar de una reunión, se sentó frente a su máquina de escribir para dejar en el papel aquello que lo inspiraba.

   Así lo recuerda Cuca, con quien estuvo casado desde la juventud cuando se conocieron en Calabazar de Sagua, actual provincia de Villa Clara, y así también lo evoca su sobrina periodista.

   Los conocedores de su vida y de su obra lo reconocen como hombre íntegro, con la sencillez de los grandes, que no especulan con su talento, que creen en el mejoramiento humano y en la utilidad de la virtud.

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A vuelo de noticia

A vuelo de noticia

María Elena Balán Saínz

Foto Yamilé Camara

 

    En un dialecto indígena mexicano la palabra papalote significa mariposa, porque tanto uno como otra se empinan, con un objetivo predefinido: llegar a un destino.

   Tal definición bien pudiera aplicarse a la noticia, esa que se confecciona cuidadosamente, con un mensaje medular y que va a la búsqueda de un lector ávido de conocimiento.

    Pero Esteban Machado Díaz, uno de los exponentes de las artes plásticas contemporáneas en Cuba, logró conceptualmente conjugar la semejanza entre el papalote y la información, guiados ambos por un hilo conductor y con un objetivo determinado, elevarse, llegar lo más lejos posible.

    El paisaje como elemento predominante y el coco como símbolo del universo, con el cual está comprometido tanto el pintor como el profesional de la prensa, se aprecian en esta exposición que el artista dedica al colectivo de la Agencia de Información Nacional, (AIN) en el aniversario 35 de su fundación.

     Una gigantesca obra panorámica de 4.60 metros de ancho por 1.60 metros de alto queda como fondo donde pervive la Naturaleza, y se complementa con  una singular pintura-instalación sobre madera, donde aparece un hombrecito que escala hacia lo alto, portando en su mano los hilos de los papalotes recreados artísticamente, con el paisaje como fuente de vida.

   Otros aparecen mostrando, mediante la técnica del collage, noticias transmitidas y publicadas en diversos órganos de prensa, suscriptores de la AIN.

     Desafiando cualquier obstáculo se abren paso con la inmediatez requerida, con un hilo conductor, llevando _al igual que la noticia_ un  mensaje veraz y oportuno.

    Machado Díaz deja constancia de que, tanto el papalote como la información, requieren de suficiente destreza y profesionalidad por parte de quienes los crean.

   Para él constituyó un reto el tiempo con que contó para realizar esta obra, así como la técnica utilizada, algo que compara con el quehacer diario de redactores, reporteros, editores, directivos de la Agencia, así como de las redacciones de radio, del Canal de TV Señal ACN, de las páginas web en varios idiomas y del quehacer de los fotorreporteros de la AIN, tanto en la Central como en sus 15 Corresponsalías.

   El buen gusto estético, la búsqueda de alternativas factibles para enriquecer cada detalle, y su concepto de lo cubano, de lo cotidiano, en su sentido más amplio, conllevan a que esta muestra haya trascendido como un proyecto sui géneris.

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