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María Elena Balán/ Arca de cubania

Goleta Amistad en aguas cubanas

Goleta Amistad en aguas cubanas

Por María Elena Balán Saníz

   En 1997, el cineasta Steven Spielberg recreó en uno de sus filmes la historia de una goleta que salió de La Habana en el siglo XIX, cargada de esclavos, quienes se rebelaron y tras tomar el mando del barco fueron a dar a un sitio muy cercano a las costas norteamericanas de Long Island.

   Tal suceso ocurrió en la vida real, exactamente en junio de 1839 y hace 10 años fue construida una réplica, velero oficial del estado norteamericano de Connectitut, el cual recuerda al original, todo un símbolo del movimiento abolicionista.

   Por aguas cubanas se desliza ya, primero por Matanzas y luego por La Habana, en esta última decena de marzo la goleta, bautizada con el nombre de Amistad, y lleva las emblemáticas enseñas nacionales de Cuba y Estados Unidos, porque ambas naciones tuvieron su protagonismo en la mencionada historia.

   Luego de una travesía con clima variado, desde tormentas hasta vientos alisios, y más de tres mil millas recorridas por la Ruta del Esclavo, la goleta arribó al puerto de la ciudad de Matanzas.

   Su permanencia de 10 días en la Isla recordará no solo el décimo aniversario de la construcción de esta réplica del barco, sino también la fecha en que el parlamento británico en 1807 abolió la esclavitud.

   Aquellos 49 hombres africanos que viajaban en el barco habían sido secuestrados en Sierra Leona, África, por traficantes portugueses y prefirieron desafiar cualquier peligro ante tanta ignominia.

   En 1841, tras dos años de haber zarpado de la capital cubana, su caso contó con la oportuna intervención del ex presidente estadounidense John Quincy Adams, quien  creó las condiciones políticas favorables a la libertad de los africanos.

   La Suprema Corte de los Estados Unidos en su histórica sentencia declaro: “José Cinque, la cabeza y el alma del grupo, tenía una sola meta. No era piratear ni robar sino salvarse a si mismo y a sus compañeros de una sujeción ilegitima. Nunca fueron súbditos de España. Estaban a bordo de La Amistad contra su voluntad. Solo deseaban liberarse de las cadenas para regresar a su hogar y a sus seres queridos. Al hacerlo, no cometieron ningún crimen por el cual los podríamos condenar de piratería”. 

   La réplica de la goleta que recuerda esos hechos, desde hace tres años recorre las aguas por las que navegaban los barcos esclavistas. Esto forma parte de un programa que se inscribe en el proyecto Por la Ruta del esclavo, que auspicia la UNESCO.

   En 1886, la Reina Regente María Cristina de Habsburgo firmó una Orden Real poniendo fin a los Patronatos, y terminando así la ignominiosa esclavitud en Cuba.

 

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