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María Elena Balán/ Arca de cubania

Homenaje a Lam en X Bienal

Homenaje a Lam en X Bienal

María Elena Balán Saínz

Foto Marcelino Vázquez

 

   El domingo 29 de marzo quedó emplazado en el Parque  de las calles 14 y 15 de El Vedado, como parte de la X Bienal de La Habana 2009, el monumento que honra a Wifredo Lam y que obedece a la autoría del escultor santiaguero Alberto Lescay, presidente de la Fundación Caguayo.

   La obra ofrece la imagen de un pájaro en bronce, de siete metros de altura, iconografía reiterativa en las creaciones de autor de los emblemáticos cuadros de La Silla y La Jungla.

   Su estructura cuenta con 52 piezas y tuvo la realización artística del ingeniero Fernando Yero, y el decisivo apoyo de una brigada de fundición del taller de San Luis, en Santiago de Cuba, junto a  la contribución de 63 artistas cubanos de la plástica contemporánea, tal como aparece en una tarja que acompaña la escultura.

   La X Bienal agasaja el legado de Wifredo Lam, nacido en el poblado de Sagua la Grande, en la región central de Cuba, el ocho de diciembre de 1902, mezcla de padre chino y madre mulata, quien era a su vez hija de negra y español.

   De ahí que a Lam se le considere como expresión de tres continentes, a lo cual se suma que triunfó en otro, Europa, donde alcanzó la universalidad.

   Comenzó sus estudios en la prestigiosa Academia de Bellas Artes San Alejandro, en La Habana, y en 1924 viajó a España para matricular en la Academia de San Fernando de Madrid,  Cuatro años después realizó su primera exposición personal en la madrileña Galería Vilches.

   Vivió en España y en Francia, desde donde partió por el avance de las hordas fascistas y en 1941 se reencuentra con su patria, en la cual comenzó a desarrollar un estilo pictórico, que conjugaba elementos del surrealismo con símbolos de la cultura afrocubana, que dan vida a oníricas figuras, algunas biomórficas, bajo el influjo de una imaginación muy creativa.

   Lam se sintió maravillado por la intensidad de la luz tropical, por la exuberante naturaleza y por el aporte de los cultos sincréticos en la isla caribeña, de la que había estado ausente durante 18 años..

   Se dice que para dar ese vuelco a su obra, se nutrió de elementos concretos y cotidianos de nuestra realidad, dentro de una atmósfera fantástica y subjetiva, para crear nuevos símbolos, extraídos de las raíces de sus ancestros.

   En sus obras está presente la vegetación tropical, con su máxima expresión artística en el cuadro titulado La Jungla, pintado por él en 1943  y que se exhibe en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

   Algo similar se aprecia en La Silla, otra de sus obras que han trascendido, por su calidad, belleza y mensaje artístico.

   Es con esa pieza, precisamente, que se considera que dio un paso decisivo hacia la pintura definitoria de su personalidad plástica.

   En ella se recrean dos géneros tradicionales de la pintura, la naturaleza muerta y el paisaje y los vincula a una dimensión donde coexisten lo cotidiano y lo trascendente.

   La  Silla, según algunos críticos está pensada como si fuera un retrato, aunque construido con elementos del paisaje. Hay quienes consideran que es un pretexto de Lam para desarrollar su poético mundo personal.

   Al seguir el orden cronológico de la creación de Wifredo Lam podemos decir que de 1941 a 1943 inició una labor de adaptación del cubismo y el surrealismo al mundo mágico virgen que había descubierto en su patria, y  nutrió de nuevos significados temas clásicos de la pintura occidental.

   A finales de 1955  parte de su obra se centró en  la cerámica, el dibujo y el grabado matizados por un mensaje sensual, iconográfico, con una gran influencia de los cultos sincréticos, con las variaciones estilísticas de su fecundo quehacer artístico. 

   Wifredo Lam ilustró en 1976 un libro del Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, titulado El último viaje del buque fantasma.

   En 1982 murió en París, y legó a la posteridad numerosas obras que se exhiben en museos y colecciones privadas en todo el mundo.

   Cuba, su tierra natal, lo honra con un Centro de Arte Contemporáneo que lleva su nombre en una amplia casona en el Centro Histórico de la Ciudad de La Habana. Allí se exhiben muchas de sus obras y se prepara cada dos años la Bienal Internacional de las Artes Visuales.  

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